viernes, 5 de mayo de 2017

Escribo,
escribo para que el día que ya no esté
se sepa cómo amé,
y al hombre desconocido
turbado y angustiado,
sepa que el olvido
no es un amor perdido,
y en su máquina escriba
lo que yo he escrito
mirando a éste cielo infinito.
Válgame Dios por el sufrimiento
que a mi alma ha dado,
de frente al sol y con el cuerpo apretado
le pido perdón
porque he amado.

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